Mujeres locutoras en Cuba
Bajo el sello de la Editorial Capiro circula en Cuba el libro "Mujeres locutoras en Cuba", de la periodista y
también locutora Josefa Bracero Torres*. La obra reúne testimonios de más de ciento cincuenta mujeres que en Cuba han sido voces líderes del sistema de la
radio y la televisión cubanas.
Hoy día las mujeres locutoras constituyen el 62 % de las que hablan en televisión y más del 50 % del sistema radial cubano.
* Datos de la autora: Josefa Bracero Torres
(Camagüey, 1942), ha recibido, entre otros significativos
reconocimientos, la Orden Ana Betancourt, la Distinción por la Cultura
Nacional, el Premio Nacional de Radio por la obra de la vida y la
condición de Artista de Mérito de la radio y la televisión cubanas.
El arte de hacer radio reproduce el artículo publicado en el periódico Juventud Rebelde por la periodista Lourdes M. Benítez Cereijo.
Con voz de mujer
¿Sabía usted que la primera locutora de Latinoamérica fue una cubana? Pocos días después de que irrumpieran las primeras transmisiones continuadas, a través de la planta radial artesanal 2-LC de Luis Casas Romero —el 22 de agosto de 1922—, una joven llamada Zoila Casas Rodríguez, hija del destacado músico mambí, tomó en sus manos el micrófono y su voz surcó el éter. Inicialmente ofrecía la hora y presentaba los números musicales. Luego comenzó a leer cuentos infantiles. Con ella se iniciaba el camino del arte del buen decir con voz de mujer.
Este y otros momentos significativos, así como nombres, experiencias e historias han sido atesorados en más de 270 páginas por la escritora e investigadora Josefa Bracero, en su libro Mujeres locutoras en Cuba.
El volumen lleva el sello de la Editorial Capiro, de Villa Clara, y constituye un testimonio bibliográfico que aborda parte del decursar de los medios cubanos. En el título se centra especialmente la atención en el quehacer de las mujeres en la locución y se erige como necesario material de consulta para todos aquellos interesados en seguir las huellas dejadas por estas profesionales.
Con el tema —poco tratado desde la literatura— se ofrece una
perspectiva de equidad de género al tiempo que se rescata a esenciales
figuras del universo radiofónico, para ubicarlas en un sitial de
reconocimiento por sus aportes en un medio que, en los momentos
fundacionales, estuvo dominado por patrones masculinos.
Según señala el escritor y periodista José Manuel Villabella Marrero en las palabras del prólogo, la autora reúne y salva los nombres de las locutoras «que a través de los años, fueron quebrando mitos y valladares discriminatorios, demostrando su talento y desarrollándose plenamente después del triunfo de la Revolución, tanto en la radio como en la televisión».
Así, el libro presenta las principales características y notas biográficas de 152 mujeres —quienes en su mayoría fueron admitidas en los comienzos de la radio solamente como anunciantes de todo tipo de artículo o prenda femenina—, complementándose con una iconografía contentiva de 103 imágenes de las profesionales del micrófono de ayer y de hoy.
De acuerdo con las palabras de la autora, el libro está dedicado a «las voces amigas, que día a día, inundan el espacio para imprimir belleza, educar, cultivar los más nobles sentimientos y crear imágenes a través de la palabra exquisitamente pronunciada, preservando los valores más genuinos de nuestro idioma».
Asimismo ha señalado que «es una obra sensible realizada con amor, pues constituye una deuda con mis amigas locutoras ante el peligro del olvido».
Josefa Bracero, licenciada en Periodismo, locutora de primer nivel y escritora, posee la Distinción por la Cultura Nacional, es premio nacional de la Radio y Artista de mérito de la Radio y la Televisión. A su autoría pertenecen otros textos como la trilogía Rostros que se escuchan, Otros rostros que se escuchan y Estos rostros que se escuchan, publicados bajo el sello de la editorial Letras Cubanas; así como Silencio... se habla (Editorial Pablo de la Torriente Brau).
Al recorrido vital que propone la lectura de este libro —que vio la
luz en 2011—, por la profesión de la palabra oral en Cuba, le siguen
capítulos como Proyectos femeninos y Primeras locutores en las
provincias actuales del país... sus antecedentes, de donde emergen
notables figuras de diferentes generaciones —ya sea de Radio o
Televisión— como Violeta Casal, Bellita Borges, Dinorah del Real, Marta
Velasco, Consuelito Vidal, Argelia Pera, Eva Rodríguez, Gladys Goizueta,
Marialina Grau, Miosotis Parapar, Arleen Rodríguez y Julita Osendi,
entre muchas otras.
Apunta Villabella Marrero que Mujeres... es «una muestra de las dotes de investigadora acuciosa de su autora y al mismo tiempo de su amor por la radio, medio que conquistó con esfuerzo, tesón y sobre todo, amor».
Los locutores cubanos han sido siempre paradigma de esa especialidad mediática en Latinoamérica por la excelencia de la expresión oral, la limpieza en el habla, el respeto al español que hablamos y el reconocimiento de los valores de nuestra identidad. Si a eso sumamos la ternura, la gracia, la elegancia y la maestría que las voces femeninas han aportado a los medios, se obtiene como resultado un desempeño siempre digno de elogiar.
En agosto venidero se cumplirán nueves décadas de labor incansable en la Radio cubana. Inmensa es la experiencia que acumula el medio y por tal razón, textos como este devienen justo homenaje a quienes han prestigiado con su esfuerzo la historia no solo de la Radio, sino también de la Televisión. Mujeres locutoras en Cuba invita al lector a transitar por pasajes e imágenes imprescindibles, a través de la necesaria remembranza de esas voces de mujeres, muchas de las cuales continúan conquistando al público.
Hoy día las mujeres locutoras constituyen el 62 % de las que hablan en televisión y más del 50 % del sistema radial cubano.
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Josefa Bracero |
El arte de hacer radio reproduce el artículo publicado en el periódico Juventud Rebelde por la periodista Lourdes M. Benítez Cereijo.
Con voz de mujer
¿Sabía usted que la primera locutora de Latinoamérica fue una cubana? Pocos días después de que irrumpieran las primeras transmisiones continuadas, a través de la planta radial artesanal 2-LC de Luis Casas Romero —el 22 de agosto de 1922—, una joven llamada Zoila Casas Rodríguez, hija del destacado músico mambí, tomó en sus manos el micrófono y su voz surcó el éter. Inicialmente ofrecía la hora y presentaba los números musicales. Luego comenzó a leer cuentos infantiles. Con ella se iniciaba el camino del arte del buen decir con voz de mujer.
Este y otros momentos significativos, así como nombres, experiencias e historias han sido atesorados en más de 270 páginas por la escritora e investigadora Josefa Bracero, en su libro Mujeres locutoras en Cuba.
El volumen lleva el sello de la Editorial Capiro, de Villa Clara, y constituye un testimonio bibliográfico que aborda parte del decursar de los medios cubanos. En el título se centra especialmente la atención en el quehacer de las mujeres en la locución y se erige como necesario material de consulta para todos aquellos interesados en seguir las huellas dejadas por estas profesionales.
Voces amigas
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Una foto de Consuelito Vidal en la portada del libro de Josefa Brasero |
Según señala el escritor y periodista José Manuel Villabella Marrero en las palabras del prólogo, la autora reúne y salva los nombres de las locutoras «que a través de los años, fueron quebrando mitos y valladares discriminatorios, demostrando su talento y desarrollándose plenamente después del triunfo de la Revolución, tanto en la radio como en la televisión».
Así, el libro presenta las principales características y notas biográficas de 152 mujeres —quienes en su mayoría fueron admitidas en los comienzos de la radio solamente como anunciantes de todo tipo de artículo o prenda femenina—, complementándose con una iconografía contentiva de 103 imágenes de las profesionales del micrófono de ayer y de hoy.
De acuerdo con las palabras de la autora, el libro está dedicado a «las voces amigas, que día a día, inundan el espacio para imprimir belleza, educar, cultivar los más nobles sentimientos y crear imágenes a través de la palabra exquisitamente pronunciada, preservando los valores más genuinos de nuestro idioma».
Asimismo ha señalado que «es una obra sensible realizada con amor, pues constituye una deuda con mis amigas locutoras ante el peligro del olvido».
Josefa Bracero, licenciada en Periodismo, locutora de primer nivel y escritora, posee la Distinción por la Cultura Nacional, es premio nacional de la Radio y Artista de mérito de la Radio y la Televisión. A su autoría pertenecen otros textos como la trilogía Rostros que se escuchan, Otros rostros que se escuchan y Estos rostros que se escuchan, publicados bajo el sello de la editorial Letras Cubanas; así como Silencio... se habla (Editorial Pablo de la Torriente Brau).
Homenaje
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Aquí estoy junto a Consuelito Vidal y su hijo Amaury. |
Apunta Villabella Marrero que Mujeres... es «una muestra de las dotes de investigadora acuciosa de su autora y al mismo tiempo de su amor por la radio, medio que conquistó con esfuerzo, tesón y sobre todo, amor».
Los locutores cubanos han sido siempre paradigma de esa especialidad mediática en Latinoamérica por la excelencia de la expresión oral, la limpieza en el habla, el respeto al español que hablamos y el reconocimiento de los valores de nuestra identidad. Si a eso sumamos la ternura, la gracia, la elegancia y la maestría que las voces femeninas han aportado a los medios, se obtiene como resultado un desempeño siempre digno de elogiar.
En agosto venidero se cumplirán nueves décadas de labor incansable en la Radio cubana. Inmensa es la experiencia que acumula el medio y por tal razón, textos como este devienen justo homenaje a quienes han prestigiado con su esfuerzo la historia no solo de la Radio, sino también de la Televisión. Mujeres locutoras en Cuba invita al lector a transitar por pasajes e imágenes imprescindibles, a través de la necesaria remembranza de esas voces de mujeres, muchas de las cuales continúan conquistando al público.
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